12 abril 2008,9:15 PM
Ana dejaba depositada su saliva en mis labios y tironeaba de ella, formando una tela de araña que trataba de robar mis gemidos. Claudia por su parte se había apoderado de mi miembro, cansada, por la forma que lo tomaba, lograba engullírselo hasta al fondo, delicadamente, taciturna a veces. Ana tontamente, intentaba montar mi verga, sus caderas hacían fuerza hacia abajo, señalando el felattio de su compañera, que ésta, al ver llegar su hendidura, ayudo a meterle mi miembro barnizado. Se enterró, cortándose la carne, disimulando el dolor de la brusquedad, cerró los ojos y empezó a sollozar su goce. Por mi parte tome sus grandes senos, apretándolos unos con otros hasta quedar bizcos sus pezones; así mi lengua trepadora, lamer los dos al unísono.
Su amiga, de lado, acariciaba mi escroto mojado, aprovechando los flujos caer por ahí, mientras se lubricaba su propia cajeta. No pude obviarla y salir de mi asombro, como se untaba su clítoris, me partía la cabeza esta secuencia pornográfica, qué guardaría (en mi otra cabeza) para más adelante; y así usarla en maratónicas sesiones de masturbación.
Un ardor punzante nacía por mis testículos, y pedía por favor que ese puto orgasmo aguantara semejante ilustración mental; el puto no se aguanto, vomitando mi rapidez argentina. Sus talones se agolparon en mis muslos, agazapada en el estribo, tomo carrera antes que mi dureza se transformara en tristeza, de tranco a galope, su respiración atravesó su nariz, sus uñas se enterraron, el tiempo ceso un instante, en la inconciencia total; yo fui su presa. El detonante excitador de mi montaraz contagio a su compañera; subiéndose a mi cara logro apoyar su vulva, la mascara perfecta, el triangulo perfecto, el velero, el sombrero del pintor, y mil formas más que me vienen a la cabeza, todo era perfecto.La incomodidad del calor me quitaba la respiración; en la oscuridad podía escuchar el sueño pesado de mis amigas, leves ronquidos, extasiados por el cansancio de una maratónica cogida. Las imágenes invadían mi cerebro después del inmenso ejercicio, trastornándome más y permitiéndose a mi miembro erectarse, como si tuviera vida propia y oliera el penetrante jugo vaginal que yacía en la cama……………disculpen la tardanza...........
12 septiembre 2007,7:09 PM
De a tres
La fantasía se había ido acrecentando por más de un mes, mi cabeza se estaba estriñendo de solo pensar en lo que podía venir. Mis compañeras de universidad y amigas de la infancia, Ana y Claudia, habían estado persiguiéndome subliminalmente para tener una sesión sexual; de a tres. Se repetía el mismo ritual cada fin de semana, boliche, fiesta o reunión; sus miradas incisivas, sus ojos icónicos junto a sus muecas libertinas, me envolvían en sus deseos deshonestos. Ellas también se comían, o se cortejaban, aunque intuitivamente percibía que ya se habían probado mutuamente; tanta cachondez confianzuda, traspasaba los límites de la amistad. Nos apostamos en un balcón a fumar unos americanos, aprovechando el paisaje de tejados lúgubres, el calor se evaporaba del cemento uniéndose a nuestras charlas, que fueron siendo más permisivas; desde el olor de nuestros cuerpos, el tamaño, pasando por depilación, hondura de la cavidad, masturbación visual, hasta llegar al sexo grupal. Las ganas de apretar nuestros cuerpos se iba acentuando con cada onza de alcohol, las ropas se empaparon al borde de la hipertermia al rozarnos, quemándonos más, con cada abrazo y ritmo musical. Ana bordeo sus largos brazos por mi cuello, mientras Claudia apretaba su pelvis con mi trasero, se juntaron fuertemente, y cuando las luces se hicieron tenues, se dispararon besos, sigilosos, cómplices; aquí fue, el inicio de. Aprovechando mi voyeurismo hacia sus labios inmorales, intercedí los míos, anudándome con sus lenguas finas y ásperas. Las manos empezaron a crecer, enramadas por todas nuestras zonas erógenas, descubriendo la morfología del terreno; suavidad, temperatura, situación. Sin mediar palabras inútiles, bajamos rápidamente, sin dar explicaciones a nadie, nos subimos al coche; intrépidos. Yo al volante, mientras las niñas miraban hacia atrás, hasta perder de vista la fiesta; al apoderarse la oscuridad, se abrazaron en tremenda lucha femenina, dejando de lado toda sutileza galante, para que la furia se apoderase de una, a una. Con mis ojos puestos en el retrovisor, trate de aminorar la marcha, para poder escuchar los besos resonantes, sin suerte; los focos de mercurio iluminaban los cuerpos abstraídos, mezclándose con el mío, tembloroso, acechado por la ansiedad. A los minutos sentí como sus lenguas se atrincheraron en mis lóbulos, quitándome la audición de su sed; el camino se hizo infinito, Claudia, en el asiento del acompañante, había ganado terreno sobre mi verga y sin disimular el ruido de su chupar, el coche se había empapado de un éxtasis auditivo. Sin bajar la marcha, ya que se me hacia difícil, me embestí hacia la habitación del Motel; descalzas corrieron sin ser vistas, zambulléndose a la habitación. Mientras ultrajaban sus ropas, Ana con sus grandes tetas hacia los costados, quitaba su pantalón de sus enormes caderas, Claudia, con su enorme culo apuntando al cielo, le ayudaba; yo, decidí desnudarme solo. Atrapadas, una arriba de la otra, mientras, mi cabeza (la de arriba) me recorría la incógnita de la inexperiencia, grupal en este caso, que me decía por donde seria mi entrada; decidí ser intuitivo. Caí con mi lengua sobre la parte inversa de la pierna de Ana, trazando un sendero de saliva, percibiendo la comodidad de su satisfacción. Dibuje la comisura de sus nalgas, hasta adentrarme en su orifico negro; lo abrí, lo moje, descubriéndole placer, percibí que su trasero se erguía más, para darle paso a su vagina pronta, para ser saciada con mi boca. Las dos ostras se golpeaban entre sí, sonando ahuecada la habitación luctuosa; ya sumergido en la penumbra casi espesa, empecé a saborear los bivalvos. Trate de hacerlo mecánico, primero como una brocha, de abajo hacia arriba, segundo, haciendo ochos, marcando sus labios, tercero mezclando bien los sabores, hasta sentir uno solo. Ana se animo a tomar la delantera, con varios sacudones, martillando su gran vagina contra Claudia, se orino en un orgasmo mudo, marcando el territorio a la par de una felina en celo. Sin aire, se separan, abalanzándose sobre mí bruscamente como dos carroñeras, tironeando con sus lenguas filosas mi piel humedecida…..continuará
02 junio 2007,8:35 PM
Minutos después, ella recupero el aire, pues mi dolor lo había canalizado en su cuello, causando una fugaz asfixia, que controle, cuando apretó con sus manos frías, mis testículos. Mi labio se había hinchado, sabía carnoso, palpitaba, como su clítoris y yugular. Se acerco con hielo, posándolo sobre este, amague al dolor, pero ella, detuvo mi cabeza aprisionándolo más. Le gustaba dar dolor, tanto con su sexo, como sus infidelidades; también, sabia pedir perdón, lo hizo conmigo, al igual que yo, nos dimos un beso, suave, terso. Me acobijo en su senos, aun húmedos de saliva, hasta bajar la hinchazón. Sus piernas me entrelazaron, aun seguíamos en el suelo, mi miembro, se volcó hacia un lado goteando liquido seminal; ella con su dedo, como un chef prueba su obra culinaria, se lo llevo a la boca y lo saboreo. Estímulo que sirvió para erectarme; lentamente, con mis labios, apreté un pezón, pero muy despacio, casi seco, y con mis dientes lo mordí, como si fuera una uva morada, dejando escapar su interior y volcarlo en mi lengua. Se erizo, y con una acto reflejo, apretó mi cabeza,..... sintió dolor? placer?, nunca lo sabré, solo atino a llevarme hacia ella y como venganza me aprisionó los labios, no fue un beso, fue la furia de su sangre que pedía, poseerla. Y mi dolor se multiplico, quitándome su desenfreno la voltee, dejándola de espalda, y como perra, le monte su agujero negro; grito de furia, grito por el dolor, de ser una penetración animal. Pero como bestia innata, acomodo su cadera abriendo mas su orificio, llevo su mano a su vagina, amasando su sensibilidad, apaciguando su dolor, de hembra en celo. Veía como goteaba su hendidura, agua espesa, que salpicaba el piso, siguió con su mano hacia mi miembro, lo saco, paso su mano con su ungüento y se lo volvió a meter. Era un ser despiadado con el sexo, y aquí lo había demostrado, chasquee su nalgas bien fuertes, enrojeciéndolas, como la niña mala de esta historia; fue desenfreno, morbo, pasión y dolor. 3 segundos después gritaba, lloraba, maldiciendo la locura de su orgasmo, si, una locura. La sangre de mi labio veía caer en su cintura, también mis venas, engrosándose con el paso de mi leche, tirititando, en el piso frío, con ella empalizada, sentí, el dolor de su sexo.
25 abril 2007,10:04 PM
El fuego intenso consumió nuestros cuerpos, junto con nuestras almas; rápido, conciso, filoso, el derrumbe de nuestra existencia amorosa, había llegado al final.
No voy hablar del desenlace con Antonella, no va con la temática de este blog, lo único que puedo decir que fue muy traumático, si me lo piden, en la próxima se los cuento.
Asexuado, a veces un muerto intransigente, deambulaba por las calles nocturnas de la depresión; me sentía “el hombre” de “a la deriva” de Horacio Quiroga.
El gusto del sexo se había evaporado de mis poros, la flacura descarriada de mi cuerpo, sucumbía por la falta de esa energía que nos da el amor, desembocando después, en fusión.
Miércoles, volvía a mis andanzas, la profesora estaría sola, ambiguamente, su pareja se había partido, después de enterarse, de su ornamenta.
Titubee debajo de su depto, pero, la sangre empezaba a caldear, uniéndose el nerviosismo, la desesperación de mis hormonas. Mis oídos se acentuaron, el ting tang del timbre, los talones repicando en la alfombra, se aproximaban a mi respiración acentuada.
Vi su ojo inmenso en la mirilla y la ampliación de su iris, por la sorpresa, abrió la puerta como salvando su soledad. Se abalanzo con la sonrisa desplegada, me abrazo, con su boca , sin romance, sin dulzura, sin piedad, y duró, lo que el portero demoro, en subir los dos pisos a cerrar el ascensor.
Abrace su bata de seda con su cuerpo abultado, no pregunto por nada, tomo mi mano, una patada a la puerta, me apostó a la pared, tratando disimuladamente, de desnudarme. Sus besos mordían los míos, me dio mucha hambre, no apetito, sentí mis dientes que se engrosaban, junto con mis uñas; el olor a su sexo se hizo fuerte y mi desesperación retumbo en esas cuatro paredes. Caí arrodillado en su cintura, tratando de separar las bambalinas, buscando su concha en su bata, y una vez allí penetrar mi lengua punzante, así, enfriar el ardor que me producía ésta, la desesperación. Inmaculada, con sus labios rozados, prominentes, sentía su tersura de pétalo, también besándome, con cada lenguetazo imprevisto. Apoyo sus manos temblorosas en mis hombros, he impidió que continuara, bajo a mi altura; su lengua, ya seca, limpió mi mentón, volviendo en si.Usurpo mi ropa, a lo animal, mientras se transfiguraba su imagen de mujer de razón, a instinto salvaje. No dudando, la penetré lentamente, sintiendo la tersura de su cava apoderándose de mi verga, embetunándola de su licor ácido. Arremetí con la pasión desenfrenada de un tirano, mientras ella apretaba sus inmensas tetas, acariciándolas, sobandolas, intermitentemente y sus pezones se perdían en semejante carne. Tomo mi nuca hacia ella, mordió mi labio, y sus ojos llenábanse de luz, para después cerrarse en un gemido austero, mientras veía como la sangre de mi labio se depositaba en su mejilla, a modo de cuentagotas. El ardor se apodero de mi miembro, con esa tiranía quise vengar mi dolor. Abalance mi cadera hacia el final del abismo, con mi brazo tome su cuello, mientras depositaba mi orgasmo; su yugular abultada, morada, crecía con mi leche, dentro de su oscuridad insoluta.........continuará
30 marzo 2007,12:58 PM
La melodía de fondo me desconcentraba del momento; solo se sentía el olor a sexo. La penumbra del motel cosechaba lujuria, el vino desparramado en el piso, después de haberte asaltado con mis manos. La cama expectante, asechaba nuestros cuerpos inmersos en la esclavitud de nuestra calentura, tirados en el suelo, arrastrándonos como víboras entrelazadas, combatiendo nuestro orgasmo. Tu Channel N°5 se adentraba en mis fosas, envenenando mi cuerpo, atrape tu cabeza contra mi miembro, lo chupasté bestialmente, aspirando de mi cañón el adultero opio que alucina tus entrañas. Lo lamiste, laseraste, mordiste, provocándome una eyaculación violenta e infinita, muriendo en tus labios carnosos, que luego, ingeriste con placer y desinhibida de toda pena; mi leche, tu leche. Apoyaste tu convexo en mi cara, yo, apretándote los labios, apresure tu grito, luego un gemido, una mala palabra, mas gemidos; saboreé tu concha vacía, esperando que tu elixir perlado, se depositara en mi lengua. Tus nalgas temblaban en mis manos, mi lengua, interfirió en tu agujero negro, sintió el frío en tu ardor, lo besé, lo olí.Luego mis dedos te clavaban, primero uno, después dos; jugué con tu oscuridad adentrándome, fugándome, rápido y lento. Abandoné tu satélite, para terminar donde fue el principio de la vida, peleando mi lengua contra tu clítoris, ¿quién se adormecería primero?. Hinchado, nacarado, nacido de tu cueva, se hizo ver después de tu llanto acongojado, gritabas ilusa, transpirada, fatigada de sexo oral, gritabas que no continuara; ya era dolor, después del orgasmo. La penumbra, la cama expectante, seguían ahí, mientras arrodilladas las sombras de nuestros cuerpos, se mecían con los gritos de la otra habitación voyeurista. Su temperatura seguía alta, tome la cadera, la incline hacia mí, abriéndole su abanico inmenso, penetrándola despacio, sintiendo la carne, cortándose. Acicalando su fuente, arremetí como asaltando su conciencia, profiriendo de ella, alaridos de estrepitosa importancia; desplegué mi látigo hasta hacerla gotera, sobre la alfombra oscura. Formando una X, apoye mi cuerpo en mi espalda, mi miembro quedo enterrado; uno de sus pies hermosos lo deposite en mi boca y con mis manos la balanceaba, para que mi prepucio se desnudara.Sentí su mano calando su clítoris y la presión de mi miembro aumento, cuando mas rápido movía sus falanges, más aumentaba mi ardor. Así fue todo, temblequeos, gritos, gemidos, olores, sudor, desesperación, mientras la leche corría por mis testículos, mezclada con el flujo vaginal de Antonella.
17 marzo 2007,10:31 PM
Furia Sexual.
La furia sexual que Antonella irradiaba, llegaba mas lejos de lo pensado, con su tan poca edad, parecía una prostituta cuarentona del Moulin Rouge, eso me despertaba mas interés, de ver, hasta donde llegaba. Recuerdo que la esperaba en la terminal, como todos los viernes que regresaba de estudiar, siempre llegaba fresca, corría y me abrazaba con tanta pasión que la gente alrededor nos miraba con inmoralidad, sus besos de lengua sabían ser osados.
Un leve susurro en el oído erizo hasta el ultimo pendejo de mi ser.....
Ella.....quiero que me cojas!!!...estoy ovulando y no lo soporto mas, estuve
a punto de masturbarme en el bus.
Asentí con la cabeza, mirando hacia los costados, verificando que nadie haya escuchado; subimos al coche rápidamente, yo con mi miembro ya erecto.
A mitad de camino, después de una leve charla, mueve su mano sigilosamente, hasta apretarme el miembro duro, moviendo la cremallera jugueteo con él todo el camino, en las calles oscuras se bajo a chuparlo y mojarlo para hacer mas fácil sus movimientos. Por suerte en el motel, la oscuridad no dejaba mostrar mi erección, al entrar a la habitación sus ropas iban volando por todos los rincones, pero, me aconsejo que me desnudara y la esperara en la cama, quería bañarse, ya que su sudor había traspasado todos sus limites. Mientras miraba una película porno (como los hombres jugueteaba con mi miembro), pero no aguante la espera y decidí mirar a Antonella bañarse.
Salio con su desodorante aplicándoselo, va hacia su bolso, saca un frasco, me lo muestra y le pregunto que es.....vaselina me contesta...dentro de mi pensaba que ya tenia todo preparado. Le deje un lugar en la cama, ella con la vaselina en una mano y el desodorante en otra, (no entendía lo del desodorante).Abalanzándome sobre ella, me frena y me pide que le coma su vagina con mi boca, yo encantado, pero comencé por sus tetas, mordisqueando sus pezones húmedos, no me dejo, moviendo mi cabeza hacia su entrepierna, entonces decidí obviar esa parte, para concentrarme en su sexo. Con el dorso de mi lengua baje lentamente, luego subí con la parte anterior de ella, hasta abrirle los labios carnosos, se retorció. Después de recorrer casi todos sus pliegues, tomo la vaselina y embebió la punta del desodorante o antitranspirante, hasta ahí no entendía nada. Ya brillante de tanta crema me lo coloca en la mano......
Ella...cuando yo te diga me lo introduces en la vagina...este es mi consolador...
Yo ... sin ser menos le dije..ok!!(pero no salía de mi asombro)
Después de haber terminado de entrelazar mi lengua con sus labios mayores, menores e incluido el ano, me pide que se lo meta despacio. Girándolo de a poco, iba introduciéndolo, luego empecé a bombear muy suavemente; ella levanta su capucha, dejando su clítoris al aire, me pide que apoye mi lengua y trabaje sobre ese punto. Ella se masturbaba con su consodorante*; a los minutos me pide que le pase vaselina en su culo, lo hice, ella ardiente al máximo me grita que se la meta en el culo, así que me arrodillo, la tomo de sus caderas, la apoyo sobre mis piernas con sus pies tocando mi cara. Despacio empiezo hacer presión sobre su culo, muy despacio, hasta ver que se empieza abrir suavemente; ella se habré las nalgas para que penetre mejor, yo aprovecho para chuparles sus pies hermosos. Ya dentro de ella empiezo a moverme mas rápido, ella con su consodorante en su vagina moviéndolo y con la otra manoseando su clítoris. Apenas duro unos segundos, su orgasmo ya llegaba, sus culo estrangulaba mi verga con sus espasmos, su cara desdibujada apunto de llorar por la impronta de esa sensación, que la estaba subyugando. Acelere mi paso, penetrando esa carne, ella seguía shockeada divisándole una leve sonrisa, arremetí, arremetí, bien fuerte y rápido, puse su pie en mi boca erotizandome mas, un ardor empezó a recorrer mi tallo terminando en la cabeza de mi verga. Estaba tan empalizada que no podía moverse, yo tampoco, como pude la saque y con ella toda la leche se disipaba en sus nalgas. Después del desenfreno, morimos abrazados, de tan agotador orgasmo. Al desacelerar nuestros cuerpos, le pregunte porque usaba eso como consolador, me comento que era lo mas parecido a un pene y que lo podía llevar a todos los lugares sin que nadie se diera cuenta.Además era la única marca que se parecía realmente a un pene, así que decidí ponerlo acá para que se dieran cuenta http://www.miljoeogsundhed.dk/images_tidligeresite/rexona.jpg
21 febrero 2007,1:37 PM
Cumpliendo con los deberes que me dejo Venus aquí les dejo mis 5 gemidos:
1- El calor y el frío: el uso de hielo en mi miembro, más el calor del aliento, me hace gemir como nunca, una rutina que practico seguido.
2- Mis orgasmos en su clímax total producen espasmos muy largos, haciéndose sentir hasta minutos después. Algo que siempre me sucede es que cuando paso mucho tiempo sin tener sexo, mis orgasmos son impávidos, seguido de muchas emanaciones de semen, sin embargo si lo hago todos los días de la semana hasta tres veces en el mismo día, mis orgasmos suelen ser incontrolables.
3- Me excita la desnudez, el cuerpo desinhibido, que no le interesa mostrarlo. También que ella decida las posiciones,...ponémela de costado!!...chupame la concha que no aguanto mas!!!....o meteme el dedo en culo cuando llegue!!!
4- En el sexo oral, me gusta que me pasen la lengüita en la base de la cabeza de mi miembro, se me hace insoportable y solo me lo pueden hacer unos segundos porque eyaculo en un instante.
5- También mi orgasmo es mayor, cuando me pasan la lengua por el escroto y el culo, se los recomiendo señores, el orgasmo se multiplica por diez.
Bueno, los que siguen esta cadena son: Zorra, Catira, Desinhibida, Selene y Eroserena.Gracias puto Blogger por tu version nueva.....